20/4/16

Apartarse durante la luna llena y la menstruación


¿Sabías que las mujeres antiguas se apartaban del clan o tribu durante la luna llena para poder vivenciar en calma su menstruación?

Así es.  Todas menstruaban juntas en Luna Llena. El organismo femenino, regido por las fases de la luna, llega a su plenitud junto con la Luna que se ha llenado completamente, y por esa plenitud, se desborda, se rebasa la “copa”, y riega su energía en la tierra, la sangre menstrual.

¿Por qué se apartaban de los hombres? 

Para poder escuchar su propio cuerpo y sentir las vibraciones de la luna en él, inmersas en la calma de la comunidad femenina, a través del silencio, del canto y de movimientos corporales sincronizados por rituales ancestrales, guardados y enseñados por las ancianas. 
Las mujeres necesitamos calma durante nuestro período menstrual, para escuchar y sentir las finas vibraciones que se manifiestan físicamente no sólo en nuestro útero, sino en todo nuestro cuerpo. 

¿Por qué muchas de las mujeres de hoy en día no menstruamos en luna llena?

La respuesta es una historia muy larga.  Podemos decir aquí, sucintamente, que hemos perdido nuestro ritmo natural por muchísimos motivos, algunos modificables (ritmo de vida cotidiana, alimentación, relaciones interpersonales, trabajo, etc.) y otros inmodificables (el ciclo cósmico generó que la fuerza del sol superara a la fuerza de la luna en su influencia sobre la Tierra).

Sin embargo, la experiencia de muchas mujeres que no menstrúan en luna llena es que suelen hacerlo al mismo tiempo que sus amigas o sus compañeras de trabajo.  Es una forma de mantener el vínculo de “clan femenino”.

Una tarea muy necesaria es recuperar la sensación de nuestro útero y, al escucharlo, poder seguir nuestro propio ritmo en nuestras acciones, recuperando así uno de los mecanismos femeninos: la intuición gobernada por la sensación en la matriz.

¿Por qué muchas mujeres sufrimos dolores e incomodidad durante nuestro período? ¿Por qué para algunas el período es extenso y para otras es corto?

Las respuestas requieren mucho detalle y ver los casos particulares.  Sin embargo, podemos entender algunas cuestiones generales.

Nuestra sangre menstrual, sangre sagrada de mujer, es nuestra propia energía. Cuanta más sangre sale de nuestro cuerpo, más energía perdemos y por ello nos sentimos débiles. Cuanto más alejadas estamos de nosotras mismas, de nuestro ritmo personal y de un buen cuidado de todo nuestro cuerpo, más lo sintomatizan el útero y los ovarios.

Las Hermanas Inmortales Taoístas nos legaron poemas en los que hablan de “detener al Dragón Rojo”, es decir, impedir que escape la sangre, nuestra energía, de nuestro cuerpo.  Para ello empleaban técnicas especiales para la matriz.   La sangre no se pone “fea” dentro del útero, todo lo contrario: se reabsorbe la energía que nos vitaliza.  Aunque, de todos modos, es un camino de práctica continua.

Las Mujeres Indígenas, en América, en el Templo de la Luna, en el lago Titicaca, aprendían posturas y movimientos con el cuerpo, para poder absorber la energía de la Madre Tierra y de la Luna, para ordenar su ciclo femenino.  Mujeres llenas, que desde pequeñas, a partir de cada septenio de su vida, recibían instrucciones específicas para entrenar su cuerpo.

Y si sumamos los estudios científicos de la genética, en los cuales se demuestra la presencia de la herencia en los genes, y por tanto en la sangre, es en ella que cargamos con las emociones y enfermedades que cargaron nuestros predecesores, tanto mujeres como hombres.  Los mecanismos de sanación psicológica o del alma de la familia a través de la colaboración de terapeutas especializados y de constelaciones familiares o constelaciones del espíritu (que dicho sea de paso, provienen de conocimientos ancestrales africanos explicados y difundidos por el europeo Bert Hellinger), o a través de bio-decodificaciones (o con el nombre que las nuevas corrientes lo quieran llamar), se hacen necesarios para destrabar bloqueos implantados en el cuerpo femenino, presentes incluso desde la adolescencia.




Continuaremos en otro post. Si quieres seguir leyendo sobre estos temas, te invito a suscribirte o seguir este Blog.

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¡¡Buena Vida!!
Alejandra Lucía Rotf

11/4/16

Espiritualidad y respiración de la piel


¿Te sientes cómoda con lo que llevas puesto?

Hermana Mujer…  ¿te sientes cómoda con lo que llevas puesto?

Como Mujer, debo poder sentir lo que apoyo sobre mi piel.

Las mujeres antiguas sentían cada prenda o adorno que se ponían. Y eso les permitía sentirse completas en cada momento de su vida.

¿Sientes adecuada la ropa que llevas puesta? ¿Sientes adecuados los colores para este momento?

Si prestamos atención a estos detalles, descubrimos que nuestro cuerpo “nos habla”. Nos dice cuando está incómodo o cuando le falta “respiración”.  Acostumbradas a la ropa de material sintético (incluida la ropa interior), hemos dejado de escuchar la sensación de “encierro”  y “ahogo” que experimenta la piel al no poder realizar su intercambio energético con el espacio circundante.  Y los desodorantes ahogan las señales que nuestro cuerpo emite para explicarnos que tal o cual prenda no es compatible con su vida natural.  Persistentes en no escuchar a nuestro cuerpo, tarde o temprano, aparecen disfunciones. 

¿Qué significa volver a conectarnos con nuestra esencia femenina?

Es mucho más que una sensación del alma o una idea mental o un movimiento mundial de mujeres conectadas a través de la espiritualidad.  Si vivimos en este espacio tridimensional, conectarnos con nuestra esencia femenina significa sentir nuestro cuerpo y nuestra piel, como receptores y conectores con el espacio circundante. Porque nuestra salud espiritual tiene su base en la salud de nuestro cuerpo.  Y si no lo crees así, dime: ¿te resulta sencillo meditar, practicar yoga o enseñar cuando estás enferma o una mínima resfrío te impide respirar con facilidad?

En definitiva, y aunque suene raro, nuestra espiritualidad “necesita” que nuestro cuerpo respire.  Y para ello, lo más indicado es el uso de prendas hechas con fibras textiles naturales.  Y si no las consigues al 100 %, al menos con un porcentaje mayoritario.

En cuanto a los colores de lo que usamos, aprendemos a escuchar a nuestro cuerpo cuando intuitivamente sentimos que tal o cual color nos sienta de maravilla en este día particular y en esta situación dada.  Cuando prestamos atención a la sensación, más que a la costumbre o al uso de ropa que ya está en uso, advertimos que “necesitamos” vestirnos con otra cosa para sentirnos bien.  Esta necesidad tiene que ver con las vibraciones macrocósmicas que rigen cada día.  Pero esto lo desarrollaré en otro post.

Si algo en este artículo te resuena, deja tu comentario para enriquecerlo con la experiencia que cada una tiene sobre este tema y ayudarnos mutuamente a restaurar la sensibilidad propia del Ser Mujer.

Un abrazo afectuoso

Alejandra Lucía Rotf

20/3/16

Equinoccio de Otoño y Luna Llena

En esta Semana Santa tenemos dos momentos importantes a nivel astronómico-astrológico, que nos impulsan en nuestro Camino personal y comunitario.  Para aprovechar la fuerza del Sol y de la Luna, te propongo dos momentos en los que podés participar para preparar y nutrir tu esencia femenina:



·      El lunes 21, en Prácticas Lunares para Mujeres, enfocaremos aspectos relacionados con el Equinoccio de Otoño, que acaba de comenzar este domingo.  
El otoño, la estación de la cosecha, en que podemos recolectar lo que hemos hecho madurar durante el verano, es también la estación que nos pone melancólicas.  Teniendo en cuenta que somos agua, (y las emociones tienen que ver con el agua), ¿cómo interactuar con la energía del metal que rige el otoño? Teniéndolo en cuenta y preparándonos para ello, podremos advertir nuestros estados de ánimo estacionales, y tendremos herramientas para revertirlos.  El encuentro es de 18 a 19:30 hs.


·  El miércoles 23, el día de Luna Llena, realizaremos la Reunión de Mujeres de Luna Llena, continuando con el encuentro anterior, que fue muy bello e intenso. Reunidas en torno a nuestro Útero, congregadas por las vibraciones que emana nuestra Hermana Luna (que en este día en particular estará atravesando un eclipse), disponemos el cuerpo y el alma para sanarnos y llenarnos, reconectándonos con nuestra esencia femenina a través de un Ritual de quietud, silencio y recogimiento. El encuentro será de 18:30 a 20 hs.



Lugar: Metaholística (Rivadavia 529 – Bariloche) (si necesitás orientación para llegar, contactate conmigo por mail o teléfono)

La retribución económica es de $120 por día.  Si venís con una amiga, $100 cada una.  En el caso que quieras participar los dos días, $200.

Para ambos encuentros necesitarás llevar una manta, un almohadón, ropa cómoda y… por supuesto, el corazón dispuesto.

Mi abrazo afectuoso a todas las Mujeres que viven día a día en el esfuerzo, a pesar de las muchas cosas que nos abruman y movilizan en este año del Mono, que a muchas nos tiene a los saltos.

Alejandra Lucía Rotf
cel 542944257160
wh 5492944257160

Bariloche – Argentina